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viernes, 4 de junio de 2010

Dominio de principio a fin











Bryant y Gasol se combinaron para anotar 53 puntos 

Los Ángeles - Una monumental defensa y un ataque de engranaje perfecto, liderado por Kobe Bryant y Pau Gasol, dieron anoche la primera victoria de la Final de la NBA a los Lakers de Los Ángeles frente a los Celtics de Boston por pizarra final de 102-89.
El marcaje de Ron Artest sobre Paul Pierce, quien llegó al último cuarto con 11 puntos, fue para enmarcar, tanto o más que los 30 puntos de Bryant o los 23 tantos y 14 rebotes de un espléndido Gasol. Todo ello con una notoria superioridad en el rebote (42 por 31).
Pierce anotó 24 puntos (12 tiros libres), 13 de ellos en el último cuarto, con todo casi resuelto para los angelinos. Rajon Rondo, el segundo mejor de Boston, registró 13 tantos y ocho asistencias.
En el Staples Center se vivió un ambiente de lujo. El ensordecedor cántico de "lets go Lakers" ("vamos Lakers") antes del salto inicial, retumbaba en todo el pabellón y parecía invocar el ánimo de toda la ciudad y las gestas de décadas pasadas.
Ambos equipos dieron muestras de su intensidad desde el comienzo. Los árbitros señalaron una doble técnica a Artest y Pierce tras un placaje mutuo bajo el aro, y Sasha Vujacic sustituyó a Derek Fisher después de que éste cometiera dos faltas en los primeros minutos.
Los Lakers comenzaron dominando, 16-10, gracias a un Gasol que ofreció un derroche de garra, clase y efectividad frente a Garnett.
Boston, mientras tanto, permanecía imperturbable. Rondo, con temple y mano maestra, dirigía un ataque estudiado al milímetro, con una circulación de balón tan precisa como la muñeca engrasada de Pierce.
Dos canastas de Shannon Brown y Jordan Farmar dejaron el marcador en 26-21 al término del primer cuarto, pero la aparición de Rasheed Wallace en las filas célticas dio un plus a los de Doc Rivers en defensa -gran trabajo sobre Gasol- y abrió el juego de los suyos.
La completísima actuación de Rondo y el acierto de Ray Allen impedían el despegue de los de Phil Jackson, que disfrutaron de un sólido Andrew Bynum, a pesar de su maltrecha rodilla derecha.
Pero cinco puntos seguidos de Artest y unos minutos eléctricos de Fisher y Bryant dieron la máxima renta a los angelinos (48-37) poco antes del descanso, cortada de raíz por dos canastas de Rondo; la última, una suspensión sobre la bocina.
El dominio local en la pintura se antojaba decisivo. Bynum siguió imponiéndose a Kendrick Perkins bajo aros y los Celtics sufrieron el revés de la cuarta personal de Ray Allen a las primeras de cambio en el tercer periodo.
Entonces los californianos metieron la directa, y un donqueo de Bryant al contraataque, tras robo de balón, puso sobre aviso a su rival (65-52).
Eso precedió a unos minutos en los que Gasol y Garnett mantuvieron un duelo de altura, hasta que Bryant provocó que el pabellón se viniera abajo, primero con un tapón sobre Tony Allen y a continuación, con un "alley-oop" marca de la casa.
Rivers no supo frenar la sangría anotadora de los angelinos, y sus jugadores se vieron sobrepasados ante la variedad de recursos de los de Jackson. Al último cuarto se llegó con veinte arriba para los Lakers (84-64), tras un triple de Artest, pero Boston no iba a tirar la toalla.
Un parcial de 1-10 animó a los Celtics. A muchos les recordó la ya clásica relajación de los Lakers. Pero Gasol evitó que la reacción fuera a más. Cuatro puntos seguidos del español, incluido un mate tras soberano tapón de Artest a Glen Davis, relanzaron a los suyos (91-76, a falta de 6:12) y los de Massachusetts no pudieron reaccionar más.
Es sólo una victoria, pero la estadística sobrecoge. Phil Jackson posee un récord de 47-0 en eliminatorias de "playoff" en las que su equipo gana el primer partido.
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miércoles, 2 de junio de 2010

Amos del espectáculo















 Celtics y Lakers se verán por ocasión número 12 en su larga historia, en la que los verdes tienen la mejor marca entre ellos, además de ser los más ganadores en la NBA con 17 títulos, dos más que el conjunto angelino

La primera vez que se enfrentaron, los Lakers tenían cinco títulos y Boston uno en carpeta. Los Celtics resultaron con la corona contra el entonces equipo de Minneapolis y de ahí nació una de las más grandes rivalidades del deporte.

Una pregunta: ¿Se puede hablar de rivalidad cuando Boston domina 9-2 en series finales? La interrogante nace en los años 60 cuando los Lakers estaban primero en Minneapolis, luego se mudaron a Los Angeles, y fracasaron en siete finales en esa década contra Red Auerbach y sus muchachos encabezados por Bill Russell.

La respuesta sobre si hay rivalidad se consigue en los años 80s cuando se enfrentaron tres veces y los Lakers se llevaron dos de esos campeoanatos, liderados por el dúo Magic-Kareem.

Además en esos años los Lakers visitaron la última parada del campeonato en siete ocasiones y en cinco de ellas alzaron el trofeo denominado desde 1984 Larry O’Brien.

Algunos consideran que los Lakers salen ligeramente favoritos, siempre que Andrew Bynum aporte minutos de calidad por su lesión de rodilla. Pero además los Celtics llegan como el equipo más dominante en la ruta en esta temporada, venciendo a los Cavaliers de LeBron y al Magic, de Dwight Howard.

2007-08 Celtics 4 Lakers 4-2

Después de 20 años sin verse, Boston y LA Lakers se encontraron de nuevo en una final. Para la ocasión el conjunto angelino llegó con la etiqueta de favorito. El juego de conjunto de Boston con sus tres grandes (Big Three: Paul Pierce-Kevin Garnett-Ray Allen). Sin embargo, el dirigente de los Lakers, Phil Jackson llama a Rajon Rondo como la figura principal de la victoria bostoniana.

Esta vez los fantasmas salieron en el Garden, pero también en Los Angeles, donde ganaron uno de los tres encuentros y cerraron con un contundente 131-92 para definir la final 2008. Paul Pierce fue electo el Jugador Más Valioso.

1986-87 LA Lakers 4 Celtics 2

Fue la última vez que se vieron en los años 80s y pasaron 20 años para volverse a encontrar. Las finales jugadas por estos conjuntos vinieron marcadas por la rivalidad entre Earvin Magic Johnson y Larry Bird. Pero atención, Kareem Abdul-Jabbar tenía casi 40 años y aun era foco ofensivo de su equipo. Sin embargo Johnson y James Worthy pasaron a ocupar puestos de importancia, bajo la dirección de Pat Riley, quien les dio mayor participación. Llegó Michael Thompson al equipo angelino y además de respaldar a Jabbar desde la banca, fue un gran defensa ante Kevin McHale. Magic fue el Más Valioso.

1984-85 Lakers 4-Celtics 2

Esta final fue la segunda de tres veces que se topaban en la brillante década verde-amarilla. Aquí comenzaba a acentuarse más la rivalidad Magic-Bird, aunque fuera se hacían amigos. Firmaron un comercial juntos. Bird tuvo promedio de 28.7 punmtos, 10.5 rebotes y 6.6 rebotes para un gran año. Estaba la espina clavada de la temporada anterior. Los Lakers tenían un personal bien ampliado.

Pese a todo Boston tuvo la ventaja de la casa (63-19, una victoria más que los Lakers). Por primera vez en años la Final retorna al formato 2-3-2. Con 38 años, Jabbar, el Más Valioso, cargó con el equipo, sin dejar el merecido crédito a Michael Cooper sobre Larry Bird.

1983-84 Boston 4 Lakers 3

Pasaron 15 temporadas para que por primera vez se vieran en una final, luego de pasearse ambos en la NBA desde la temporada 1979-80 y solo se cruzaron en partidos de serie regular. Cuando se encontraron en la final, ya Magic tenía dos anillos de campeón. Bird no estaba dispuesto a permitir un tercero. “Anillos de campeonato…Vivo por ellos”, llegó a decir Bird. El hambre y energía de los chicos del Oeste, fue opacada por el buen juego de Larry y su grupo, aunque en una épica batalla de siete encuentros. El rubio de oro fue escogido el JMV.

1968-69 Celtics 4 Lakers 3

Una gran final para “La Silueta”, Jerry West, en una gran actuación contra los Celtics, que le valió ser escogido el Jugador Más Valioso. Pero Bill Russell fue quien se llevó el título como dirigente-jugador. Filadelfia había cambiado a los Lakers al centro Wilt Chamberlain, pero aun así Boston mantuvo su orgullo y se llevó el honor del campeonato.

La historia refleja que por primera vez los Lakers tenían fuerza en la pintura ante Boston con Wilt, Elgin Baylor y Jerry West. John Havlicek fue el foco ofensivo con 21.6 puntos por juego, Bailey Howell lo siguió con 19.7 para ser clave en el título.

1967-68 Celtics 4 Lakers 2

Wilt Chamberlain fue el Jugador Más Valioso de la regular en un gran dominio de los 76ers y Boston parecía tener problemas, sin embargo pese a terminar con 54-28, ocho juegos detrás de Filadelfia, se las arreglaron una vez más para vencerlos, llegar a la final y otra vez despachar a los Lakers, guiados por K.C. Jones, quien pasó a ser el dirigente. Figuras como Satch Sanders, Bill Russell y Bailey Howell, Don Nelson, Wayne Embry y John Havlicek marcaron la ruta triunfal.

1965-66 Celtics 4 Lakers 3

Por primera vez en una década los Celtics no ganan el Este de la División. No importa, son los 60s. y ellos continuaban como los reyes de la cancha. Ls Celtics perdieron el primer juego de la final en su hogar y rebotaron para ganar la serie. Russell capturó 32 rebotes.

1964-65 Celtics 4 Lakers 1

Los Celtics ganaron la serie regular al quebrar su récord con 62 victorias y Auerbach fue el manager del año. Los Lakers fue poco lo que pudieron hacer, especialmente por la lesión que en el primer juego de la División Oeste sufrió su estrella Elgin Baylor. La serie pasó 4-1.

1962-63 Celtics 4 Lakers 2

La revista Sports Illustrated declaró en marzo de 1963, que “Boston Celtics son un equipo viejo”, algo parecido a lo que viven los actuales Celtics de este año. Sin embargo un comentario que puede ser amargo, también se puede convertir en trampolín para la victoria y eso hicieron los Celtics de ese año.

Los Celtics sobrevivieron a un juego 7, al ganar 142-131 en su hogar. Un nuevo rostro como Jhon Havlicek había sido adquirido en el draft, pero la marca del triunfo la puso Bill Russell. Otra vez.

1961-62 Celtics 4 Lakers 3

Aquí nace la rivalidad. Los Lakers comenzaban a hacerse popular en Los Angeles. Antes estaban en Minneapolis. Las estrellas del cine ya comenzaban a girar visitas a los partidos.

Los Celtics con su trébol de hojas, no dejarían que las luminarías de Hollywood les robaran el show. La salida de Elgin Baylor, quien fue reserva de la Armada de Estados Unidos en el Fuerte Lewis, Washington, limitó a los Lakers.

Solo jugó 48 partidos de serie regular y promedió 38.3. Jugaba de forma ocasional los fines de semana.

Jerry West debió cargar con el equipo. Aun así Baylor jugó en la final y en otra épica serie los bostonianos se llevaron el título con un triunfo 110-107 en tiempo extra, guiados por Sam Jones.

1958-59 Boston 4 Minneapolis 4-0

San Luis Hawks ganó el título de 1958, pero al año siguiente Boston reclamó lo que le pertenecía para llevarse la corona ante los Lakers, que en esa ocasión aun residían en Minneapolis.

Los problemas raciales marcaron esa época, en especial contra Bill Russell, que fue atacado verbalmente por los Hawks en San Luis. Boston había vencido a Minneapolis en 18 encuentros consecutivos en los últimos dos años.

Pese a las pocas expectativas para los Laguneros batallaron en cada partido, pero sin encontrar la manera de extender la serie.
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martes, 1 de junio de 2010

La final de la venganza


  


Los Lakers han guardado abiertas sus heridas de 2008. Nada, ni siquiera conseguir el anillo sólo un año después, pudo sanar aquella afrenta. Ganar a Orlando únicamente actuó de calmante, porque el rival, el verdadero rival, al que desean ver derrotado, es a los Celtics. La alegría no fue completa hace ahora un año.
Pero ojo, no siempre actuar motivado por la revancha fue garantía de triunfo. Objetivamente, se podría asegurar que los Lakers son favoritos. Son los actuales campeones, su temporada regular ha sido bastante mejor que la de los Celtics y, además, tienen el factor cancha a favor. Sí, los verdes son el equipo más temible a domicilio. Lo dicen los números, esos que también aseguran que en el Staples siempre ha ganado el local en lo que va de playoffs.
Pero ante estos argumentos están las sensaciones. Y éstas igualan las apuestas. El trayecto de los chicos de Doc Rivers hasta las finales ha sido tan estruendoso como sorprendente. Han ido dejando por el camino cadáveres imponentes: el previsible de Dwyane Wade, el absolutamente insospechado de LeBron James (con las consecuencias que está acarreando) y, en su maravillosa inercia, el gigante de Dwight Howard.
Juegan hipnotizados, hipermotivados, con los ojos inyectados en sangre, como si la derrota jamás entrara en sus planes. Su rotación efectiva es de ocho hombres, pero el nueve es capaz de revolucionar un partido, como hizo Nate Robinson en el sexto ante los Magic tras el golpetazo de Rajon Rondo. Saben, y así se lo ha hecho saber Rivers, que todos pueden tener su momento y están preparados para ello.
Se ha hablado mucho de Tom Thibodeau y de su pizarra defensiva, pero menos de lo que puede variar su efectividad dependiendo del criterio arbitral. Si les dejan, los Celtics no sólo juegan al límite, lo sobrepasan. A modo de prueba habría que pedir unas fotos del cuerpo de Howard, pues debe tener más rasguños que el sofá de Gardfield. Así que Pau Gasol, al que muchos analistas señalan como la clave de la final, debería ir mentalizándose de la agresividad con la que va a ser tratado por Garnett, Perkins, Rasheed y Glen Davis.
Es previsible que los árbitros respeten a los Lakers, con lo que se anularán, en gran medida, las marrullerías verdes. Contra la ansiedad, contra la historia (de las 11 finales anteriores, nueve fueron para los de Boston), contra la presión que ejerce la tan traída venganza, contra el recuerdo de aquel último partido en el que fueron humillados por 39 puntos, contra todo eso irá la batalla psicológica que tengan que enfrentar a partir del jueves los Lakers. «La última vez que jugamos con ellos, fue una gran experiencia para todos nosotros, Nos enseñó lo que hace falta para ganar un campeonato. Con la intensidad defensiva que jugaron, la tenacidad que tuvieron, aprendimos demasiado en esa serie». Si es cierto lo que proclama un Kobe Bryant en uno de los mejores momentos de su carrera, los Lakers se sacarán la «espina» que todos llevan dentro.
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