Cada día crece la evidencia científica sobre los beneficios que trae para el
corazón, el estado de ánimo, los músculos y el cerebro. Estos son algunos de
ellos.
¿Quién dijo que los asuntos de cama no son problemas de Estado? Y no hablo de
los deslices de algunos mandatarios, que no pasan a la historia, precisamente,
por sus ejecutorias de gobierno, sino por sus faenas amatorias.
Me refiero a que, sin mojigatería alguna, el presidente del Brasil, Luiz
Inácio Lula Da Silva, y su ministro de Salud, José Gomes Temporão, decidieron
lanzar una consigna a sus ciudadanos: "Para cuidar la presión arterial, hay que
tener sexo".
No están atentando contra la moral ni llamando a la promiscuidad. Nada de
eso: están siendo coherentes con su realidad nacional.
En un país de hipertensos carnavaleros, donde el sexo atrae y hasta manda la
parada, no se puede esperar que cale tan fácil, y de un día para otro, el
mensaje de que la tensión se controla bajándole a la sal y saliendo a trotar al
Sambódromo.
Había que decirles a los brasileños que se metieran a la cama -con
responsabilidad, eso sí- y se dieran a la tarea de proveerse el remedio más
económico y divertido posible, no sólo para la hipertensión, también para muchos
otros males. Soporte científico había; voluntad, también. Sólo faltaba valentía
política. Y qué bien que la tuvieron. El sexo es una eficaz medida de salud
pública (ver recuadros).
Tenga en
cuenta
Hecha esta tarea, ahora hay que tener en cuenta ciertas claves que permiten
sacarle al aquello el máximo partido.
De mañana: un reciente estudio de la Universidad de Queens, de Belfast
(Londres), y que fue publicado en New Scientist, concluyó que el sexo matutino
refuerza las defensas del cuerpo, mejora la circulación, es más efectivo que el
polvo nocturno para bajar la presión sanguínea y produce endorfinas.
Ni mitos ni tabúes: "No funciona si lo tiene chiquito", "Un polvo es muy
poquito", "El sexo oral es sucio", "Sin penetrar no se vale": mitos como éstos
pueden congelar lo que sea. A la cama hay que ir sin tanta bobada, y con la
mente abierta.
Sin pensarlo tanto: está demostrado que para hacerlo sólo hacen falta ganas
(a veces ni siquiera se necesitan dos bajo las sábanas). Pensarlo tanto
simplemente no ayuda. Hay que lanzarse. Los rapiditos y el sexo en un lugar
inesperado a veces son más benéficos que un polvo largamente preparado.
Anatomía pura: nadie lo ha visto, pero hay quien jura que el punto G de los
señores y de las señoras existe de verdad. Dicen los que saben que llegar a
ellos no es lo más divertido; la delicia está buscarlos.
Beneficios
1. Baño químico para el cerebro
Cuando una persona se acerca a su compañero, se activan
las áreas responsables de las emociones, por el intercambio de información
química entre el cerebro, los órganos de los sentidos y los sexuales. En la fase
de excitación se liberan endorfinas, que alivian el dolor, y oxitocina, que
mejora el afecto. Durante el orgasmo se libera serotonina, responsable de la
sensación de bienestar.
2. Corazón y
circulaciónCuando una persona está excitada,
las células sexuales liberan óxido nítrico, lo que favorece la dilatación de los
vasos sanguíneos y aumenta el flujo de sangre. Éste disminuye la tensión
arterial y mejora el desempeño del corazón.
3. Músculos
Es un buen
relajante muscular. Dependiendo de las posiciones escogidas, pueden fortalecerse
las caderas, el dorso y el abdomen.
4. Se
duerme mejor
El orgasmo lleva al cuerpo a un
grado tal de relajación, que favorece el sueño profundo y
reparador.
5. Es analgésico
Las endorfinas liberadas durante el sexo son el mejor
analgésico producido por el cuerpo. Tiene el poder de calmar dolores crónicos,
articulares, de cabeza y los cólicos.
6. Favorece la salud mental
Reduce la ansiedad, alivia
el estrés y mejora la autoestima. Las personas sexualmente activas sufren menos
depresión y tienen menos riesgo de suicidio.
7. Eleva las defensas
Una o dos
actividades sexuales semanales fortalecen el sistema inmunológico y protegen a
las personas de resfriados y otras infecciones.
8. Mejora la menstruaciónEl sexo practicado una o dos veces por semana regula los
ciclos menstruales.
9. Cuida la
próstata
La eyaculación frecuente elimina
virus que pueden generar tumores.
10. Alarga
la vida
Sus efectos sobre el corazón, el
cerebro y el sistema inmune de las personas, entre otros, explicarían el aumento
de la expectativa de vida.
11. Control de
peso
Una relación sexual hace que el cuerpo
gaste cerca de 100 calorías, que pueden ser equivalentes a un trote de 20
minutos, a 7,5 kilómetros por hora.
12.
Protege el sistema renal
Las glándulas
suprarrenales liberan adrenalina, que aumenta la frecuencia cardíaca y estimula
la circulación.
13. Testículos y
ovarios
Eleva la producción de testosterona,
que favorece la liberación de dopamina en el cerebro. En los ovarios la
testosterona se convierte en estrógenos. Estos embellecen, literalmente, la
apariencia de la piel y les dan brillo a los ojos y al pelo.
ESTHER BALAC
ESPECIAL PARA EL TIEMPO