Hombres y mujeres pueden sufrir la frustración de ver desaparecer el orgasmo de
su vida íntima
“Tener un orgasmo es algo que deberíamos dar por sentado en una relación
sexual, pero no es tan fácil como parece llegar hasta él”. Basta que una vez no
aparezca, para que la ansiedad y las inseguridades invadan en más de una ocasión
la intimidad de una pareja y motiven a muchas mujeres a sacar sus dotes
actorales y fingir.
¿Anomalías en el aparato reproductor? ¿Mal desempeño sexual? El 95% de las
veces responden a causas psicológicas.
Así lo explican Oriol Sabat y Daniela Blume, ambos miembros del equipo del
programa radial español “Ponte a prueba”, en su libro “El manual” (Ediciones B).
Y tal como su nombre lo indica, el texto pretende ser una guía que, siguiendo la
temática del espacio que emiten el dial, trata uno de los temas que más da que
hablar o más se esconde, como lo es el sexo.
Entre los consejos acerca de artículos de sex-shop y algunas prácticas de
BDSM (sadismo) y de cómo “ligar” en la Red, los autores recalcan la importancia
del cerebro en la vida sexual, como órgano en el que la autoestima y la
seguridad personal pueden ser los mejores aliados o los más odiados enemigos de
la intimidad.
Y si, prácticamente, la totalidad de las veces que el orgasmo desaparece de
la vida de una persona, se deben a causas psicológicas, en el caso de las
mujeres, estas pueden ir directamente relacionadas con la relación de pareja –el
miedo a la entrega total y post abandono- o bien, ligadas a los temores que la
inmensa mayoría de los seres humanos comparte en cuanto a su físico y, incluso,
desempeño sexual.
“Dar la talla en el plano sexual no existe. Simplemente, deja de recriminarte
cosas (...) Se nos obliga a cuidarnos para agradar y satisfacer al sexo
contrario (lucha por el varón), pero nadie nos alienta a conocernos para
agradarnos y satisfacernos a nosotras mismas”, escriben los autores, quienes
señalan que tras haberle preguntado a 20 mujeres de entre 20 y 50 años si
fingían sus orgasmos, 17 respondieron afirmativamente.
A ellas, los autores recomiendan quitarse los prejuicios y miedos y,
simplemente, disfrutar: “Ellos no son responsables de nuestro placer, no les des
más cancha, tu gusto es tuyo. La responsabilidad es tuya y tu cuerpo te
pertenece, mujer”.
A ellos también les pasa
El machismo y las concepciones acerca de la virilidad también pueden dañar la
psiquis de un hombre, haciendo que el orgasmo se esfume de su vida sexual.
De hecho, el “quedar bien” puede generar tanta tensión que muchos jóvenes
acuden a pastillas como el Viagra para alcanzar lo que consideran un buen
desempeño, sin saber que podrían estar generando una adicción, como se explica
en “El manual”.
En el caso masculino, “la base es la misma que en la disfunción femenina:
identificar el orgasmo como meta y generar un estrés inconsciente para llegar a
él”.
A ellos, los autores llaman a también eliminarse los prejuicios y, sobre
todo, relajarse. “Un reflejo de la anorgasmia es un estado de intranquilidad; la
sensación de alerta impide la excitación sexual ya que cuando estás en tensión
(...) tu cuerpo genera adrenalina y esta sustancia afecta el cerebro destruyendo
toda la libido que pudieras tener. Para que nuestro cerebro funcione sexualmente
debemos generar dopamina y estar relajados”.
Y sobre todo, recordar que “la finalidad del acto sexual es placentera, no
orgásmica”.
Fuente: El Mercurio
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