El cuerpo humano es una máquina que encierra muchos misterios.
Aquí
te ofrecemos nueve interesantes datos reseñados en la página
cibernética aol.com para que conozcas cerca de los secretos que
esconde tu envoltorio.
1.Por qué se te pone la piel de gallina
La
piloerección (su nombre científico) aparece cuando tenemos frío o
miedo. Un diminuto músculo que se encuentra en la base de cada cabello
corporal se contrae; juntos, le dan un aspecto erizado a la piel. Esta
respuesta natural del cuerpo tenía más sentido cuando en la época de
las cavernas, cuando ese efecto en la piel causaba un impacto en los
enemigos o predadores (tal como sucede cuando un gato se eriza frente a
un perro).
2. La cebolla te hace llorar
Al
cortar una cebolla rompes sus células, que liberan enzimas que producen
un gas llamado propanotial sulfóxido. Una vez que este gas llega a tus
ojos y los irrita, estos reaccionan con un lagrimeo de protección.
Entre más cebolla piques, más llorarás, pero sólo para combatir el gas.
Para evitar un poco la irritación, los expertos recomiendan poner la
cebolla en el congelador un poco antes de cortarla, pues el frío hará
que las enzimas no se liberen tan rápido.
3. Los bebés nacen sin pecas
Pueden
nacer con lunares, pero no con pecas, porque esta pigmentación aparece
en la piel como una respuesta a la exposición al sol. En cuanto un bebé
salga a tomar el sol será propenso a desarrollar pecas (particularmente
aquellos de piel y ojos más claros, quienes también tendrán mayor
riesgo de desarrollar cáncer de piel y melanoma en su futuro).
4. Las orejas nunca dejan de crecer
Sí,
la parte externa de las orejas sigue creciendo. Las orejas crecen
rápidamente hasta que se cumplen los 10 años, luego su crecimiento se
reduce a unos .22 milímetros por año, según un estudio realizado por
practicantes del Royal College Británico. Otros estudios demuestran que
el lóbulo de la oreja también crece a lo largo de la vida (y los
hombres tienen lóbulos más grandes que las mujeres).
5. No te dará artritis por apretarte los nudillos
La
más común de las coyunturas del cuerpo humano es la articulación
diartrodial -como la de los nudillos y los hombros-, en donde dos
huesos se unen por medio de una cápsula. Dentro de esa cápsula existe
un lubricante llamado fluido sinovial, que contiene gases disueltos.
Cuando estiras la coyuntura, lo que en realidad estás haciendo es
comprimirla con todo el fluido que tiene dentro, forzando a que esos
gases ricos en nitrógeno escapen de la solución sinovial. La liberación
de 'aire' de la cápsula de la coyuntura es lo que produce ese sonido.
Una vez que el gas se liberó, la articulación está un poco más
flexible. Probablemente has notado que no es posible 'tronar' la misma
articulación dos veces seguidas. Eso es porque los gases liberados
tiene que reabsorberse de nuevo, y eso es un proceso que toma de 15 a
30 minutos. Tronarse los nudillos no te hará sufrir artritis, pero sí
puede provocar que la fuerza de tus apretones disminuya gradualmente.
6. Si ríes muy fuerte te duele el costado
Dos
causas clásicas de ese dolor son el correr y la risa prolongada. Esas
actividades tienen al menos una cosa en común: esfuerzo en el
diafragma. "Cuando te ríes muy fuerte tomas mucho aire, los pulmones se
llenan y estos presionan el diafragma hacia abajo, mientras que los
músculos abdominales también se contraen y empujan hacia arriba al
diafragma", explica Robert Gotlin, especialista en medicina del deporte
y antiguo director de rehabilitación ortopédico de los New York Knicks.
Esta compresión repetida del diafragma da como resultado ese espasmo
muscular.
7. Tienes una sensación de hormigueo
Llamada
parestesia, la sensación de hormigueo o adormecimiento es causada por
un bloqueo del flujo de sangre a un nervio que ha sido presionado. Si
uno permanece sentado mucho tiempo en una posición incómoda -o incluso
sólo con las piernas cruzadas- podrías hacer una presión
suficientemente fuerte sobre un nervio como para interrumpir las
señales que le envía al cerebro, provocando que los pies, por ejemplo,
se 'adormezcan' o entuman. La parestesia es una sensación que se puede
producir en cualquier parte del cuerpo, pero es más usual en las manos,
pies, brazos y piernas. Con sólo cambiar de posición y permitir que la
sangre fluya normalmente, la sensación debe desaparecer, pero si este
entumecimiento se presenta con mucha frecuencia, podría ser síntoma de
enfermedades serias como diabetes o lupus.
8. Te brinca un párpado
A
esta molesta condición se le conoce como mioquimia facial. Se conoce
poco sobre estas contracciones involuntarias, que ocurren más en el
párpado inferior que en el superior, pero se debe probablemente al mal
funcionamiento de un nervio. Algunos expertos aseguran que la fatiga,
el estrés, la cafeína, la ingesta excesiva de alcohol o las alergias
pueden incrementar las probabilidades de padecer estas contracciones.
Afortunadamente, es casi siempre es benigno y normalmente desaparece
por sí solo.
9. Hay personas que siempre tienen frío
La
temperatura corporal es regulada en el cerebro por el hipotálamo, que
manda una señal al cuerpo para disminuir el calor en condiciones
cálidas, y conservar el calor cuando hace frío (los temblores generan
calor en los músculos). El hierro juega un papel importante en este
proceso, así que la gente con anemia (generalmente causada por falta de
este mineral) a menudo tiene frío. La mala circulación (provocada por
la presión alta o medicamentos, entre otras cosas) puede dejar a las
extremidades desprovistas de calor. Una glándula tiroidea poco activa
también puede hacer que el metabolismo de una persona vaya más lento y
que genere menos calor. Un estudio reciente sugiere que incluso podría
haber una predisposición genética para la tolerancia al frío. Procura
ingerir alimentos ricos en hierro, como carnes rojas y vegetales de
hojas verdes. Evita la nicotina, pues contrae las venas y conduce a una
circulación pobre.
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